
UN DIOS ALGO RARO
Un dios que quiere ser tenido en cuenta entre los humanos debiera, como poco, mostrar seriedad, y su poder, ya que se le supone todopoderoso, omnipotente, y tener una voz muy grave que infunda temor para que se cumplan sus mandatos, pero el inventor, o los inventores del dios de Jerusalén, lo han hecho escuchimizado intelectualmente, y nos ha demostrado que no da una… Así no vale.
Vamos a ver, un día, seguramente aburrido y viendo el planeta Tierra desolado, se preguntó ¿Y si me invento al hombre?… y dicho y hecho. Cogió barro y nos dio forma, a unos más guapos que a otros, porque viendo lo feo que es Vinicius Jr., ya me dirán ustedes si no es como para llamarle la atención.
Y lo sitúa en el paraíso, pero el hombre estaba triste, y no se le ocurre al buen dios crear a la mujer, pero no del barro, sino de una costilla del hombre, que ya es complicar el tema. Y les ordena que no coman la fruta del árbol del saber del bien y del mal, ya que ellos han sido creados para ser tontos y torpes, y nada de listillos, pero la mujer, por cierto llamada Eva y él Adán, cogió del árbol una manzana roja y brillante, se la enseño al tonto de Adán, y ciego y emocionado comenzó a morderle y lamerle la manzana, y dios, muy enojado, no sé si por el hecho de las lamidas y mordeduras, sino por darse cuenta de lo incauto que fue, puesto que un dios no sepa el futuro ya es tremendo, envió a un ángel a que amenazándolos con su espada (por cierto el autor de la historia no nos dice si era una espada toledana) los echó del paraíso, o sea, que dios inauguró el primer propietario que estableció el desahucio.
Luego fue copiada la manera de echar a los inquilinos por los fondos buitres, y así está el tema del inquilinato…
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