
La intimidación en las escuelas, y en toda sociedad infantil, ha existido quizás desde siempre, pero como fracaso de la sociedad de hoy es no haber sabido eliminarla y que haya ido en progresivo aumento, y eso se consigue con una buena educación. En la familia sin duda desde un principio, y en la escuela, pública o privada, como continuación, poniendo desde los gobiernos todos los medios a su alcance. Las familias se sienten dolidas si sus hijos son los intimidados, pero no sé si educan para que sus hijos no intimiden, y lo que ello representa. Si tenemos dos varas de medir, la sociedad no avanzará.
Educar no es enseñar que dos más dos son cuatro, o la ristra de los reyes godos, es hacerles dede niños personas, respetuosos, tolerantes, educados, comprensivos, dueños de los valores humanos que estamos olvidando y dejando de la mano, y que se sientan orgullosos de poseerlos, en definitiva hacer de esos niños futuros hombres y mujeres.
También es enseñarles a no darle importancia a determinadas conductas de algunos. Los niños poseen sin duda cierta maldad que hay que saberla conducir para eliminarla, pero nadie puede dudar de que a esa niña o niño con unos kilos de más que se le ha llamado “gorda o gordo” por otros niños con el ánimo de ofender y reírse, ¿es esto intimidación?... Puede que sí, pero por otra parte el niño o niña que recibe el mote, si es bien enseñado en su casa o la escuela a ser fuerte y no darle mayor importancia a lo que se le dice, igual con su gesto y respuesta firme también intimida (o más) al que intenta amedrentarle, y esto sería una intimidación en positivo.
Es muy difícil la educación infantil sin duda, conseguir logros definitivos casi imposible, pero como hombres y mujeres que serán el día de mañana y gobernarán la sociedad, hay que intentar enderezar a los que se tuercen desde el primer momento, para conseguir sea una sociedad mejor que la nuestra. Y es una obligación que a todos nos corresponde. Déjense los rencorosos el rencor aparte; déjense los frustrados sus frustraciones aparcadas, déjense los que odian el odio en el baúl de los olvidos, y pongámonos todos a trabajar por una futura sociedad mejor. Con estas premisas, seguro lo alcanzamos.
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