Homenaje a la URSS

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SABELA
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Re: Homenaje a la URSS

Mensaje por SABELA »

De verdad que los hay por aquí mucho mejores que yo en este tema. No aportaría mucho.
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Asimov
Cobra convenio
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Registrado: 07 Abr 2024 18:41

Re: Homenaje a la URSS

Mensaje por Asimov »

Hola, Pedreña.

Para entender el fin de la URSS hace falta conocer su historia de la misma y las tensiones políticas que hubo en ella, y que siempre fueron un reflejo de la situación socioeconómica del país.

Una vez producida la revolución de Octubre aparecieron dos líneas de pensamiento económico en el partido comunista. La primera estaba representada por Bujarin y era proclive a mantener la propiedad privada, cierto nivel de economía de mercado y los incentivos de lucro, minusvalorando la lucha de clases en el socialismo; la segunda la representaban Lenin y Stalin, y afirmaba que la lucha de clases seguiría presente hasta que llegase la fase final del socialismo (el comunismo). Dicho de otra manera, mientras existieran empresas privadas en un sistema socialista seguirían dándose intereses contrapuestos entre los empresarios y los trabajadores, entre la economía planificada y el mercado. No era una cuestión de intransigencia o radicalismo, puesto que Lenin no tenía inconveniente en asignar un papel al mercado en el socialismo cuando era necesario. Tanto es así que después de la guerra civil rusa se adoptó la NEP (Nueva Política Económica) en la que se permitía la existencia de pequeñas empresas privadas y que los campesinos pudieran vender libremente los excedentes de sus cosechas. Lenin sabía que era un retroceso peligroso, pero al mismo tiempo también era una solución temporal para aumentar la producción. Se trataba de "dar un paso atrás para dar dos pasos hacia delante más tarde", en palabras suyas. Para Bujarin, Trotski y otros líderes bolcheviques, sin embargo, la NEP no era ninguna concesión temporal sino precisamente el tipo de socialismo que debía implantarse en la URSS.

El éxito de la NEP fue relativo, y en 1928 sería reemplazada por los planes quinquenales de Stalin. Pero aún así en la URSS siempre se mantuvo una "segunda economía" de carácter privado que operaba al margen de la economía estatal planificada. Una parte era legal porque la URSS siempre adjudicó, en mayor o menor medida (dependiendo del momento y de cada etapa), un papel legal a la pequeña economía privada, pero otra parte era ilegal y actuaba en el mercado negro, nutriéndose de las deficiencias de la economía estatal y paliándolas en muchas ocasiones, lo que explica por qué fue tolerada en gran medida por las autoridades soviéticas. Los protagonistas de esa segunda economía constituían una clase social propia formada por pequeños y medianos empresarios, una incipiente burguesía que, como resultado de su realidad económica y social, mantenía sus propios valores e ideas individualistas y anticomunistas: la codicia y el enriquecimiento propio, la libertad económica para operar en el mercado o para explotar a los trabajadores, la desconfianza hacia la economía planificada y el Estado en general... Eran ideas opuestas a los valores socialistas, y la mera existencia de esa pequeña burguesía era la prueba de que la lucha de clases no había terminado aún en la Unión Soviética.

Durante los planes quinquenales del estalinismo, la segunda economía se mantuvo bajo mínimos, pero resurgió con fuerza durante el gobierno de Krushov, quien sucedió a Stalin tras su muerte. Las ideas de Krushov se situaban dentro de la línea más socialdemócrata del partido comunista, la misma que Bujarin había defendido con anterioridad y que era favorable a reducir el papel del Estado en la economía y a introducir en ella mecanismos de mercado. Krushov no sólo inició una igualación de salarios que dañó la productividad (luego revertida por Brezhnev), también descentralizó gran parte de la economía, cerró las estaciones de tractores estatales que alimentaban de tecnología a las granjas, imitó los métodos agrarios estadounidenses y promovió la carrera del consumo con Estados Unidos. La segunda economía se hizo fuerte al calor de las reformas económicas de Krushov, hasta el punto de que en la década de 1960 ya ocupaba aproximadamente el 30% de la actividad económica.

Pero la segunda economía no creció sólo económicamente, también lo hizo políticamente. Además de debilitar la planificación económica, Krushov también debilitó el aparato político soviético. Minimizó tanto la lucha de clases dentro de la URSS como la importancia de la batalla ideológica. Afirmando que en la URSS existía un gobierno "de todo el pueblo", dividió al partido comunista en dos secciones (la agraria y la industrial) y reclutó masivamente para el partido a todo tipo de militantes, sin importar su condición social. El resultado fue que el número de trabajadores en el partido disminuyó drásticamente, y en 1980 los intelectuales, profesionales liberales y administradores representaban aproximadamente la mitad de los miembros del partido y una proporción aún mayor de los cuadros dirigentes del mismo. Como es obvio, el declive de la clase trabajadora dentro del partido arrastró también a las ideas más favorables a la misma, esto es, las ideas comunistas. Fue el caldo de cultivo necesario para que la mentalidad y las ideas pequeñoburguesas florecieran no sólo en la sociedad soviética sino incluso en el seno mismo del partido comunista.

Aunque posteriormente Andropov trataría de aligerar el peso de la burocracia y de revitalizar la economía y la administración del país, sus problemas de salud y su fallecimiento tan sólo quince meses después de alcanzar la dirección de la URSS en 1982 malograron la oportunidad de acometer la reforma que el sistema necesitaba. La fuerza económica y política de la burguesía soviética, por tanto, no paró de aumentar con el paso del tiempo. Por si fuera poco, en la década de 1980 la corrupción vinculada a la segunda economía afectaba a amplios sectores del partido y del Estado, debilitando aún más al socialismo tanto económica como políticamente. Es en estas circunstancias cuando Gorbachov, representante del sector más socialdemócrata del partido, alcanza el poder e impulsa su famosa perestroika: liberalizó la economía, privatizó las propiedades estatales y, en suma, convirtió un Estado socialista basado en una economía planificada en un Estado capitalista liberal de tipo occidental. En diciembre de 1991 se disolvió oficialmente la URSS.

El análisis liberal del fin de la Unión Soviética suele achacarlo a varias causas, todas ellas demostradamente falsas. La caída de la URSS no se debió a un colapso económico porque no hubo crisis económica alguna en vísperas de la perestroika (aunque sí la hubo después, y bastante importante, al liberalizar la economía); no se debió a un colapso de tipo político puesto que las instituciones del Estado siguieron siempre funcionando con la normalidad acostumbrada; tampoco se debió a la presión nacionalista de las repúblicas que la formaban ni a un descontento popular por la falta de libertad o de bienes de consumo, puesto que no se dio ninguna manifestación nacionalista o popular que pudiera justificar la perestroika. Tampoco puede decirse que Gorbachov hiciera lo que el pueblo deseaba pero no manifestaba abiertamente, más bien al contrario: en marzo de 1991, sólo nueve meses antes de la disolución de la URSS, se celebró un referéndum en todas las repúblicas soviéticas para que sus ciudadanos decidiesen si se debía o no mantener la Unión Soviética, y se aprobó mantenerla con un 77,8% de los votos.

Lo que realmente sucedió es que los propios dirigentes soviéticos decidieron, por su cuenta y riesgo y apoyados por Occidente, desmantelar el sistema político y socioeconómico que dirigían, una aparente paradoja que únicamente puede explicarse mediante el crecimiento y hegemonía de una segunda economía privada representada por una clase burguesa que terminó por dominar el país, primero a la sombra del socialismo, y luego ya de forma abierta una vez que se reinstauró la economía de mercado.

Karl Marx inició el primer capítulo del Manifiesto del partido comunista afirmando que "toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad, es una historia de la lucha de clases". Y la historia de la URSS no fue una excepción.
Hoy día importa más el quién que el qué, lo que se dice que lo que se hace, y quién lo dice que lo que se dice.
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