A FAVOR DEL JUEZ PEINADO
Publicado: 25 Jun 2026 14:31
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A FAVOR DEL JUEZ PEINADO
Debe ser muy duro tener una obsesión y ver que pasa el tiempo y no se consigue lo que se desea o persigue, y yo, que suelo compadecerme del que sufre, me compadezco del pobre juez Peinado del que solo veo en televisión ir de un lugar a otro tocándose la nariz, no figurado, sino tal cual.
Tocarse continuamente la nariz es un gesto de comunicación no verbal asociado principalmente con la incomodidad, el estrés o la inseguridad en una situación determinada (me lo ha chivado la IA)... Y no hay duda de que esto debe ser el motivo, ya que lleva dos años en busca de algo para poder juzgar a doña Begoña, la esposa del presidente del Gobierno de España, y busca por aquí, busca por allá, y salvo los recortes de prensa entregados por Hazte Oír, no encuentra nada. “¿Seré un torpe?” puede que se pregunte... Y es entonces cuando instintivamente los dedos se le van a la nariz, porque algo he de encontrar, aunque sea el ticket de Mercadona, o voy a quedar muy mal, como un coch...ero, puede que piense.
Pero, señor mío, hay gente muy mala, y que sabe hacer el mal de manera que nadie les pille. Por ejemplo tener en mente escaparse a Cuba, ahora que la isla es el mejor paraíso posible y la familia Castro la acogería con sumo placer. Pero usted, pillín, pillín, no me lo niegue, lo ha descubierto (¡ah, que maravilla!) por lo tanto es un tanto que debe apuntarse. De momento podríamos decir que Peinado 1 – Begoña 0 (y si lo desea, cero patatero).
Pues bien, con esa inteligencia supina que le ha hecho ver la posible tocata y fuga de doña Begoña, si insiste y no se toca la nariz (más que nada para que no le canten la cancioncilla infantil de: pobre infeliz, que le ha salido un grano en la punta la nariz) igual descubre dónde guarda los hilos para zurcir los calcetines, y quién sabe si allí, en ese costurero, entre ellos y los dedales, encuentra el tesoro que está buscando.
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A FAVOR DEL JUEZ PEINADO
Debe ser muy duro tener una obsesión y ver que pasa el tiempo y no se consigue lo que se desea o persigue, y yo, que suelo compadecerme del que sufre, me compadezco del pobre juez Peinado del que solo veo en televisión ir de un lugar a otro tocándose la nariz, no figurado, sino tal cual.
Tocarse continuamente la nariz es un gesto de comunicación no verbal asociado principalmente con la incomodidad, el estrés o la inseguridad en una situación determinada (me lo ha chivado la IA)... Y no hay duda de que esto debe ser el motivo, ya que lleva dos años en busca de algo para poder juzgar a doña Begoña, la esposa del presidente del Gobierno de España, y busca por aquí, busca por allá, y salvo los recortes de prensa entregados por Hazte Oír, no encuentra nada. “¿Seré un torpe?” puede que se pregunte... Y es entonces cuando instintivamente los dedos se le van a la nariz, porque algo he de encontrar, aunque sea el ticket de Mercadona, o voy a quedar muy mal, como un coch...ero, puede que piense.
Pero, señor mío, hay gente muy mala, y que sabe hacer el mal de manera que nadie les pille. Por ejemplo tener en mente escaparse a Cuba, ahora que la isla es el mejor paraíso posible y la familia Castro la acogería con sumo placer. Pero usted, pillín, pillín, no me lo niegue, lo ha descubierto (¡ah, que maravilla!) por lo tanto es un tanto que debe apuntarse. De momento podríamos decir que Peinado 1 – Begoña 0 (y si lo desea, cero patatero).
Pues bien, con esa inteligencia supina que le ha hecho ver la posible tocata y fuga de doña Begoña, si insiste y no se toca la nariz (más que nada para que no le canten la cancioncilla infantil de: pobre infeliz, que le ha salido un grano en la punta la nariz) igual descubre dónde guarda los hilos para zurcir los calcetines, y quién sabe si allí, en ese costurero, entre ellos y los dedales, encuentra el tesoro que está buscando.
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