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Esto lo escribí en enero de este año.
Sr. Abascal, me dirijo a usted para hacerle ver que su miedo a que España esté recibiendo una invasión, es una entelequia. No es verdad. Sus miedos y temores ante ello, debieran desaparecer, y si ese miedo y temor es el que le ha llevado a huir del trabajo y refugiarse en la política, al margen de por el dinero que recibe, olvídelo, y vaya al tajo como buen español y muy español. Que no se diga que los españoles somos unos vagos. Y ahora a lo que viene.
Esta mañana, mientras tomaba mi café de las 10 sentado en la terraza de una cafetería de la avenida de la Constitución, unos maestros conduciendo a un grupo de chavalillos de unos 10/12 años en dirección al Mercado Central, posiblemente como excursión y enseñanza, he contemplado que entre ellos (serían unos 50 como máximo) habían negritos, árabes y latinos, por sus características físicas lo digo, y no sobrepasarían los 10, o sea un 20%. Eran niños que como todos reían y jugueteaban, dando en esos momentos a la avenida un toque simpático y de esperanza futura, y me ha llegado a la cabeza los niños de la Gaza árabe, a los que la maldad humana ha destrozado, a unos la vida, a otros la esperanza...
Y entre ese grupo humano de niños no he visto racismo, se les veía felices y alegres, eso es muy bueno y a determinados políticos les dan una lección: no se miran el color de su piel ni si tienen religión diferente, como entre otros hace usted. Vergüenza debiera darle su racismo, su xenofobia, su falta de humanidad… porque seguro es usted católico, de misa de 12 y de procesiones de Cristos de la Buena Muerte con la soldadesca de la legión, cabra incluida, cantando “el novio de la muerte”, y si el catolicismo viene directamente del cristianismo, el “dejad que los niños se acerquen a mí” no iba acompañado de “según qué color de piel”.
Por lo tanto, la alegre algarabía de esos niños y niñas, en plena camaradería, yendo de la escuela al mercado de visita y aprendizaje, hay que procurar, en toda medida posible e imposible que la comprensión y el respeto siga existiendo cuando sean mayores, y para eso, la política de usted, es lo más perjudicial y nefasto que existe.
Tómeselo como quiera, pero entienda que bajo mi punto de vista, no sobra el negro, el latino, el árabe, el ucraniano en nuestra sociedad, quien de verdad sobra en ella es usted y quienes como usted piensan.
¡Ale!, me he quedo muy a gusto hoy.
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