HOY QUIERO HABLAR SOBRE LA TAUROMAQUIA
Publicado: 12 Abr 2026 11:41
*
Como no hay dada eterno en esta vida, las corridas de toros, pese a la gran ayuda económica por parte de Vox allá en las comunidades donde tiene agarrado al PP, no tiene mucho futuro. Es más, si la ciudadanía llega a entender que parte de esa ayuda económica a la tauromaquia bien pudiera retraerse de Educación o Sanidad, por ejemplo, no creo sea tan absurda de permitírselo.
Pero hay otra cosa muy importante, y es que la corriente animalista cada vez más fuerte en nuestra sociedad, le va restando participantes y asiduos asistentes a las mismas, pero al respecto quiero centrar mi comentario en algo que me llama mucho la atención.
En primer lugar es la apropiación indebida (como ocurre con la bandera llamada “nacional”) por parte de unos cuantos individuos, especialmente de la extrema derecha, de una tradición que pertenecía a una gran mayoría. La imagen bochornosa en Sevilla con el emérito don Juan Carlos rodeado (en vez de los inspectores de Hacienda) de Morante, el matador que Abascal ha hecho santo laico tras apoyarle, y su cuadrilla ovacionándole, ya nos podemos hacer una idea de por dónde van los tiros. Si para renacer este espectáculo sangriento, torturador, hoy a la deriva, necesitan apoyos del nivel del emérito, apaga y vámonos... foto más decadente no han podido mostrar al mundo. Pensar que don Juan Carlos es el futuro, con tod mi respeto, me mueve a la sonora carcajada...
Pero aún quiero ahondar más, y es comprobar que quienes más hoy se zafan de ella, la llamada “fiesta nacional”, es la izquierda política, cuando los grandes matarifes han sido gente de ideas progresista en sus tiempos, por ejemplo Juan Belmonte, el gran innovador o Joselito “el Gallo”, cosa hartamente entendible si conocemos su humilde procedencia, pero ¿qué decir de Ignacio Sánchez Mejías, al que Federico García Lorca cantó en su muerte? y si miramos en adelante recordemos a “Antoñete” o a los hermanos Dominguín. Pero intelectuales muy de izquierdas como Alberti, García Lorca o Miguel Hernández, eran grandes aficionados al arte de Cúchares, lo mismo que el gran Pablo Picasso.
¿Qué es lo que ha ocurrido últimamente para que, de repente, el toreo sea el espolón de proa de la ultraderecha?, pues que la izquierda, con buen sentido, se ha hecho políticamente correcta y acaparando cierta ideología en donde los componentes animalistas y ecologistas se han asentado, ya no mira este espectáculo de sangre y tortura y dolor animal como arte. Sin duda alguna la fiesta taurina, tan entregada al fino, al puro habano, a la música y los olés, chirría excesivamente en muchos oídos, pero cuidado, no por ello los toreros y los aficionados, que cada día irán desapareciendo por mucho que Vox meta dinero de los contribuyentes en esta bestialidad, han de entenderse como enemigos, sino como personas a las que hay que hacerles ver que el toro no ha nacido para el deleite de verle desangrar en el albero.
*
Como no hay dada eterno en esta vida, las corridas de toros, pese a la gran ayuda económica por parte de Vox allá en las comunidades donde tiene agarrado al PP, no tiene mucho futuro. Es más, si la ciudadanía llega a entender que parte de esa ayuda económica a la tauromaquia bien pudiera retraerse de Educación o Sanidad, por ejemplo, no creo sea tan absurda de permitírselo.
Pero hay otra cosa muy importante, y es que la corriente animalista cada vez más fuerte en nuestra sociedad, le va restando participantes y asiduos asistentes a las mismas, pero al respecto quiero centrar mi comentario en algo que me llama mucho la atención.
En primer lugar es la apropiación indebida (como ocurre con la bandera llamada “nacional”) por parte de unos cuantos individuos, especialmente de la extrema derecha, de una tradición que pertenecía a una gran mayoría. La imagen bochornosa en Sevilla con el emérito don Juan Carlos rodeado (en vez de los inspectores de Hacienda) de Morante, el matador que Abascal ha hecho santo laico tras apoyarle, y su cuadrilla ovacionándole, ya nos podemos hacer una idea de por dónde van los tiros. Si para renacer este espectáculo sangriento, torturador, hoy a la deriva, necesitan apoyos del nivel del emérito, apaga y vámonos... foto más decadente no han podido mostrar al mundo. Pensar que don Juan Carlos es el futuro, con tod mi respeto, me mueve a la sonora carcajada...
Pero aún quiero ahondar más, y es comprobar que quienes más hoy se zafan de ella, la llamada “fiesta nacional”, es la izquierda política, cuando los grandes matarifes han sido gente de ideas progresista en sus tiempos, por ejemplo Juan Belmonte, el gran innovador o Joselito “el Gallo”, cosa hartamente entendible si conocemos su humilde procedencia, pero ¿qué decir de Ignacio Sánchez Mejías, al que Federico García Lorca cantó en su muerte? y si miramos en adelante recordemos a “Antoñete” o a los hermanos Dominguín. Pero intelectuales muy de izquierdas como Alberti, García Lorca o Miguel Hernández, eran grandes aficionados al arte de Cúchares, lo mismo que el gran Pablo Picasso.
¿Qué es lo que ha ocurrido últimamente para que, de repente, el toreo sea el espolón de proa de la ultraderecha?, pues que la izquierda, con buen sentido, se ha hecho políticamente correcta y acaparando cierta ideología en donde los componentes animalistas y ecologistas se han asentado, ya no mira este espectáculo de sangre y tortura y dolor animal como arte. Sin duda alguna la fiesta taurina, tan entregada al fino, al puro habano, a la música y los olés, chirría excesivamente en muchos oídos, pero cuidado, no por ello los toreros y los aficionados, que cada día irán desapareciendo por mucho que Vox meta dinero de los contribuyentes en esta bestialidad, han de entenderse como enemigos, sino como personas a las que hay que hacerles ver que el toro no ha nacido para el deleite de verle desangrar en el albero.
*
