¿RELIGIÓN?, NO GRACIAS
Escrito el 30 de agosto de 2014
Uno de los grandes retos que debe afrontar la civilización actual, es que los humanos alcancemos el aprendizaje de dialogar sobre nuestros intereses más profundos —la ética, la experiencia espiritual y la inevitabilidad del sufrimiento humano— de un modo que no sea ciertamente incomprensible. El mayor obstáculo para llegar felizmente a este proyecto es el respeto que aún concedemos a la fe religiosa. Las doctrinas religiosas opuestas son un gran peligro para la humanidad, pues han balcanizado nuestro mundo en comunidades morales enemistadas (judíos, cristianos, hindúes, musulmanes, etc.) y estas rivalidades se han convertido en una fuente inagotable de conflictos entre los hombres. La religión es, hoy en día, efectivamente, el mayor y nocivo germen de violencia, al igual como lo ha sido en cualquier momento de la historia del hombre, inmediata o remota.
Los conflictos que hoy siguen dividiendo al hombre y creando muerte, miseria, dolor, orfandad y viudedad, y que perjudican la convivencia pacífica, son múltiples, y así tenemos los siguientes:
—Palestina (judíos contra musulmanes)
—Los Balcanes (serbios ortodoxos contra croatas católicos; serbios ortodoxos contra musulmanes bosnios y albaneses),
—Irlanda del Norte (protestantes contra católicos)
—Cachemira (musulmanes contra hindúes)
—Sudán (musulmanes contra cristianos y animístas)
—Nigeria (musulmanes contra cristianos)
—Etiopía y Eritrea (musulmanes contra cristianos)
—Sri Lanka (budistas cingaleses contra hindúes tamiles)
—Indonesia (musulmanes contra cristianos timoreses)
—Irán e Irak (musulmanes chiítas contra musulmanes sunníes)E
—El Cáucaso (rusos ortodoxos contra musulmanes chechenos; musulmanes azerbaijanos contra armenios católicos y ortodoxos)
En estos lugares, la religión ha sido la causa de cientos de miles de muertos en los últimos 10 años.
A causa de la ignorancia nos encontramos en un mundo dividido y en constante batalla. La fe religiosa promueve la violencia humana a un nivel asombroso, y es el mayor volcán de odios y rencores. La religión inspira la violencia en al menos dos sentidos:
1.-Con demasiada frecuencia los seres humanos se matan unos a otros porque creen que el Creador del Universo, su dios particular que han confeccionado a su capricho, así quiere que hagan (el corolario psicopático difícil de evitar en ellos es que tal acto les asegura una eternidad de felicidad después de la muerte). Los ejemplos de comportamiento absurdo son innumerables, siendo el más destacado el de los yihadistas, terroristas suicidas.
2.- Cada vez más se observa el incremento de inclinados hacia el conflicto religioso, simplemente porque su fe constituye el corazón de sus identidades morales. Quizás la más destacada las patologías perennes en la cultura humana sea la inclinación a educar a los niños en el temor a esos dioses vengativos de su invención, y a demonizar a otros seres humanos en base a su propia religión. La mayoría de los conflictos que parecen motivados por intereses terrenales son, por lo tanto, de origen religioso. Los irlandeses pueden dar buena muestra de ello. Mas a pesar de todos estos hechos que son innegables, los religiosos moderados, quizás para apaciguar su conciencia, tienden a creer que el conflicto humano está siempre motivado por la carencia de educación, por la pobreza o a los agravios políticos. Ésta es una de las muchas quimeras de la piedad liberal. Sin embargo, para disiparla, únicamente hemos de darnos cuenta en el hecho de que los secuestradores del 11-S eran universitarios de clase media-alta que no tenían ninguna historia conocida de opresión política, pero sí habían pasado un tiempo excesivo en su mezquita local, oyendo hablar de la depravación de los infieles y de los placeres que los mártires encontrarán al llegar al paraíso. La violencia yihadista no es un asunto de educación, política o pobreza, nace de lo absurdo de la religión.
Un ser humano, con altos conocimientos intelectuales, de buena situación económica, puede ser capaz de construir una bomba nuclear capaz de matar a millones de seres humanos, y pese a ello creer que conseguirá a 72 vírgenes para él solo en el Paraíso durante toda la eternidad. La mente humana puede ser alienada muy fácilmente por la religión y por ella cometer los más horrendos crímenes. Si queremos desterrar de nuestro mundo la verdadera causa de la violencia religiosa, hay que hacer ver a todos los hombres y mujeres de la Tierra las falsas certezas de la religión y su inutilidad para alcanzar la paz y la armonía entre los humanos.