Página 10 de 10

Re: MI OPINIÓN

Publicado: 12 Jul 2026 09:07
por EL POSTIGUET
*
Ya lo sé, el muy pardillo intenta molestarme, y no sabe que mi barca es muy marinera y no hay temporal que la haga zozobrar. Lo que hago es reírme de él, por su insana idea de acosarme, de perseguirme, de entrar a todos mis hilos para buscarme las cosquillas. ¡Pobrecito! qué poca cosa es...

Le daré más pienso para que se alimente, o bellota, que dicen es su manjar preferido... seguramente por rimar con idiota.

*

Re: MI OPINIÓN

Publicado: 12 Jul 2026 09:26
por Edison
Bueno, tú sabrás.

Imagen

Re: MI OPINIÓN

Publicado: 12 Jul 2026 10:13
por Vitornacovilha
Literal te pones a delirar y a rabiar solo porque te dicen que te tomes la pastilla. :-| :indi:

Re: MI OPINIÓN

Publicado: 12 Jul 2026 11:46
por EL POSTIGUET
*

¿Qué son las bellotas?

Las bellotas son un fruto producido por un género de árboles llamado Quercus. Las encinas, robles, alcornoques y quejigos producen bellotas. Se trata de un fruto que está muy presente en las dehesas ibéricas, por lo que se trata de un alimento para muchos animales que viven en ellas, y en particular para los cerdos ibéricos.

Las bellotas, de hecho, son un alimento natural y muy sano que también consumen muchas personas, especialmente en algunas partes de España como Andalucía o Castilla León. Se trata de un producto que resulta muy nutritivo, pero que también puede ser hipercalórico, por lo que se deben comer de manera moderada.

A quienes sí les gustan enormemente las bellotas es sin duda a los cerdos, ya que constituye el plato fuerte de su alimentación, especialmente durante la fase de la montanera. Para que un jamón pueda considerarse de bellota, éste debe provenir de un cerdo que se haya alimentado de éstas durante la etapa de la montanera, previa a la época de matanza del cerdo ibérico.

*

LA BODEGA BOHEMIA. BARCELONA

Publicado: 12 Jul 2026 12:07
por EL POSTIGUET
Imagen

LA BODEGA BOHEMIA. BARCELONA

Los antecedentes históricos de la llamada Bodega Bohemia de Barcelona se remontan al año 1920, y era una pequeña tienda de ultramarinos que había en la esquina entre las calles Nuevo de la Rambla y Lancaster a la derecha de las Ramblas dirección al puerto. 

Para entrar a ver los espectáculos que se representaban al fondo, había que pasar antes por debajo de un bosque de embutidos que colgaban dentro del colmado. En aquella primera época el acceso a la sala tenía lugar por el número 11 de la calle Nueva de la Rambla, conocido como Conde del Asalto y en ella actuaban aprendices de cantantes de zarzuela, magos, imitadores de artistas…

Terminada la Guerra Civil, la Bodega Bohemia empezó a adquirir celebridad a partir de mediados de los años 1940. La entrada ya no era por el colmado pues se había cambiado al número 2 de la calle Lancaster y con el paso del tiempo aquel local pasaría a ser uno de los lugares típicos más concurridos del Barrio Chino barcelonés. Un piano vertical contra la pared presidía el pequeño escenario elevado a unos pocos centímetros del suelo. Todo el entorno estaba lleno de fotografías dedicadas de artistas de todo tipo y de inscripciones y frases diversas: “El arte embellece la vida” o “El mejor local para olvidar preocupaciones” son algunos ejemplos.

Francisco Prión fue el propietario del local en la posguerra. Entonces era muy habitual la aparición de la policía franquista, para pillar “in fraganti” a los aspirantes a artistas que actuaban sin contrato o ver el tipo de canción o espectáculo que ofrecían, por si infringían el Reglamento de Espectáculos de aquel entonces.

La historia de la Bodega Bohemia, no obstante, no sería la misma sin la figura del Grand Gilbert, un artista que imitaba a todo tipo de estrellas (Raquel Meller, Maurice Chevalier, la Mistinguett etc.) y que durante más de 20 años fue el alma animadora absoluta del local. Era el primer travestido que conocí, y ciertamente su espectáculo era todo un éxito. Si alguien vio la película “Juguetes rotos” de Manolo Summers puede que lo recuerde pues fue figura principal del tema cinematográfico.

Aquel Grand Gilbert era un catalán de nombre Joan Massó Gilbert, nacido en Figueres el 1885. Comenzó a trabajar de peluquero de señoras en la Barcelona de comienzos de siglo XX y después inició un peregrinaje por varios países: Argentina, Brasil y Francia, donde se inició en un especialista en la parodia de cantantes de la época y de artistas de ambos sexos.

Hoy ya no existe este singular local; ya no es posible sentarse en aquella sillas junto a una mesa redonda de hierro forjado y encimera de mármol blanco donde saborear unos licores mientras el Grand Gilbert, Marujita de Día y tantos otros, generalmente viejos, pintarrajeados, adornados de lentejuelas y paravanes, hacían las delicias de una clientela ávida de pasarlo bien en un ambiente distendido y alegre y, como el nombre del local, bohemio. En la foto siguiente podéis ver el lugar donde estaba. Ya no la veréis. 

Imagen

EL TEATRO AMBULANTE ARGENTINO

Publicado: 12 Jul 2026 12:42
por EL POSTIGUET
Imagen

No seré yo quien diga alguna vez que el tiempo pasado fue mejor. Lo que sí diré es que cada tiempo tiene su peculiaridad, y para muchos españoles el pasado de los años 40, recién acabada una cruel guerra que todo el mundo quería olvidar, por supuesto excepto los que se beneficiaron de la misma que no fueron pocos, intentaban por cualquier medio la distracción que ahuyentara de su mente lo ocurrido.

Y continuando con la españolísima costumbre de los teatro ambulantes, hay uno que, por haberlo visitado tantas veces, lo tengo muy presente y lamento haya desaparecido. Me refiero al llamado “Teatro Argentino” que creo era propiedad de unos vascos. Por mi tierra, Alacant, aparecía cercano a la Navidad, y lo teníamos funcionando durante los meses invernales.

Imagen

Traía un espectáculo que hoy lo calificaríamos de hortera, pero que en aquellos tiempos del hambre y la miseria cualquier cosa que durante un tiempo la hiciera olvidar, bienvenida era. Recuerdo un cómico, creo que murciano, que a su espectáculo que lo iniciaba con chistes más o menos picantes (según entendiera estaba la policía social en el salón o no), lo terminaba con una actuación dramática, que asomaba alguna lágrima en algunos espectadores. Recuerdo también una pareja de cantantes vascos, con aquella canción que decía:

¡Ay Abelardo, a la orilla del río me tienes pescando,
y si no vienes, a la orilla del río pescando me tienes.

No podía faltar el bailarín andaluz con ademanes afeminados, que si desde el salón oía gritar (seguramente como parte de su espectáculo) lo de ¡maricón!, se volvía y decía: —Sí, pero a la salida bien que vienes a buscarme”… La gente con la respuesta reía a mandíbula abierta. Era gente muy sencilla.

Quien se llevaba la palma, aunque no recuerdo su nombre, era la vedette muy descarada, incitando a los maridos con picardía... O la no menos aplaudida que interpretaba coplas como su número ideal de María de las Mercedes que tanto entusiasmaba a las mujeres.

En resumen, que cada época tiene lo suyo. Hoy este espectáculo quizá no tendría gracia, pero para juzgarlo hay que situarse en aquellos tiempos y sociedad tan necesitada del olvido, y estos teatros tenían ese poder.

*