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Re: Descarrila un tren en Adamuz (Cordoba)

Publicado: 21 Ene 2026 16:26
por Nowomowa
Bueno, pues parece que algo habría dejado marcas en las ruedas de los vagones del Iryo y puede que incluso las de los trenes que habían circulado antes, lo cual apuntaría a problemas en o con la vía.

Y problemas serios, porque incluso con una soldadura rota, el carril forma un solo bloque con las traviesas y el balasto, no va y se mueve a su bola si está bien sujeto.

Y dicen que la colisión habría sido 9 segundos después del descarrilamiento del Iryo. A 200 por hora, en 9 segundos el Alvia habría recorrido 500 metros...

Re: Descarrila un tren en Adamuz (Cordoba)

Publicado: 21 Ene 2026 16:37
por Roronoa Zoro
Exacto. Eso implica que las vías no estaban bien como ha estado diciendo Oscar puente. Así que eso de que se habían arreglado en mayo de 2025 fue una mentira.

Re: Descarrila un tren en Adamuz (Cordoba)

Publicado: 21 Ene 2026 17:24
por Edison
Correcto. Tengo alguna hipótesis, pero en vista de la cantidad de bulos y tonterías que estoy leyendo, prefiero no contribuir aún más al caos.

La tragedia en Adamuz se convierte en blanco de bulos: de mensajes falsos a imágenes generadas con IA

Re: Descarrila un tren en Adamuz (Cordoba)

Publicado: 21 Ene 2026 18:28
por El Sopapo
La mejor y la peor España
Otra vez con el corazón encogido por las vidas truncadas tan sinsentido. Y otra vez la España de la ciudadanía ejemplar que siempre aparece para resolver problemas, mientras la carroñera pone zancadillas. Porque sí que hay dos: la solidaria y la depredadora

Una nueva desgracia golpea a este país con el trágico descarrilamiento y choque de trenes de Alta Velocidad en Adamuz (Córdoba). Y comprobamos que sigue los pasos del manual y cómo cada vez se recrudece la manipulación. Los hechos en esta catástrofe nos los sabemos ya de memoria: el Iryo Málaga/Madrid descarrila en sus tres últimos vagones con 300 personas a bordo e invade la vía por la que llega el Alvia Madrid/Huelva con 186 pasajeros empujando a los dos primeros vagones, que salen despedidos y caen por un terraplén de cuatro metros convertidos en un amasijo de hierros. Es noche cerrada y gélida, aunque apenas son las 8 de la tarde. De un domingo.

Durante horas nos pegamos a los televisores, las radios y las redes, mientras van aumentando las cifras de muertos y heridos (inmensas, insoportables) y nos enteramos de algunos detalles. El siniestro ha ocurrido en una recta, en un tramo de vía renovado recientemente, con trenes nuevos que acababan de ser revisados y que viajan a 200 kms. por hora cuando el tramo admite hasta 250, y no se ha disparado la detención automática que prevé el sistema cuando hay un obstáculo en la vía, porque el segundo tren ha llegado en solo 20 segundos sin tiempo de activarse el recurso. Las primeras investigaciones visuales detectan una rotura de la vía sin poder determinar aún si es origen o consecuencia del descarrilamiento del Iryo. El tramo de la tragedia ferroviaria de Adamuz fue renovado en 2025 por Ferrovial, Azvi, OHL y FCC por 48,5 millones de euros.

No se entiende ni se sabe qué ha ocurrido. Pero se llenan horas de repeticiones y especulaciones. Y acude, rauda, la derecha/ultra/derecha política y mediática, más sus espontáneos y bots, con su tradicional avidez carroñera. La que actuó ya en la pandemia, en el temporal Filomena, en la dana de la Comunidad Valenciana, y todos sus escalones intermedios y todos los precedentes. Se han perfeccionado: llegan antes, más virulentos, con más mentiras capciosas, plenos de odio a inocular, decididos a alimentarse de ello para sus fines como el peor de los necrófagos.

Hago un punto y aparte necesario para hablar de la mejor España, la que también se moviliza siempre para ayudar con todas sus fuerzas. Esta vez fueron los vecinos de Adamuz, la localidad cordobesa más próxima al lugar del accidente. Se pusieron en marcha de inmediato. Acudieron a recoger pasajeros con sus coches, les buscaron acomodo, mantas, abrigos, comida… y hasta montaron un hospital de campaña atendido por médicos y sanitarios vecinos del lugar, psicólogos también. Todo el pueblo volcado, el primero el alcalde. Un ejemplar chaval de 16 años, Julio, además de ayudar a la evacuación de los heridos, recogió telefonos móviles para ir avisando a sus familias y amigos. Les íbamos oyendo. Era esa España de la ciudadanía ejemplar que siempre aparece para resolver problemas, mientras la carroñera pone zancadillas.

Y mira que las ha sufrido este gobierno desde el primer día. Y muchas personas en varios puntos del país, y toda la ciudadanía que se precie de serlo. Inermes ante unas acometidas cada vez más tóxicas de la otra España. Porque sí que hay dos y son estas: la solidaria y la depredadora. E influyen en que el orden cotidiano funcione o no.

Si nos remontamos a los atentados de Madrid de 2004, los españoles dimos un ejemplo mundial de reacción ante la brutalidad de unos atentados salvajes, suciamente manipulados por el gobierno de Aznar que se despedía de su mandato. Y así lo destacaron los medios internacionales. Al punto que esa inconformista perpetua que vengo a ser se sintió profundamente orgullosa de ser española, de esa España sí. Todo el que pudo echó una mano, también entonces. A Madrid, a España, les atravesaron las bombas y devolvimos al mundo una onda expansiva de paz. Porque solo el pozo de la desesperación, solo la cueva encharcada del odio, se cierran a los puentes de salida.

Ocurrió también en la pandemia. Ocurre siempre ya. Las zancadillas se dieron desde que se arbitraron las primeras medidas de contención, que eran mundiales y aquí censuraban como un capricho exclusivo de España. ¿Lo recuerdan bien? Estábamos todos allí y, sin embargo, han manipulado hasta los recuerdos. Se constató que las profesiones menos valoradas y peor pagadas son las imprescindibles en momentos críticos. Los sanitarios, productores de alimentos, transportistas, empleados de supermercado, bomberos, fuerzas de seguridad, y cuantos mantienen el pulso de lo diario de las sociedades. Y allí estuvieron todos. Hasta suscitar el aplauso ciudadano que abortaron los cayetanos de la España sucia. La política oportunista, que se saltó todas las reglas para competir con el gobierno, abriendo terrazas, abandonando a los ancianos de las residencias, para obtener así el peor balance en muertes de una comunidad europea, logró una promoción espectacular desde los resultados más pobres del PP en las elecciones a la Comunidad en toda su historia que la habían aupado al cargo en gobierno de coalición. Los medios a los que sufraga ella –Ayuso– también lo ocultaron.

La España que funciona consigue mejores resultados porque vive en un Estado de Derecho y, una vez tras otra, se constata que es el Estado que lo rige el que se ocupa fundamentalmente de dotarnos de servicios esenciales, el que dispone de los elementos para afrontar las catástrofes, sin distraerlos de sus fines. Lo que no quita en absoluto para que el pueblo que salva al pueblo –según les gusta decir– se vuelque en los momentos urgentes si así lo hace, complementando la acción.

Ese respaldo esencial del Estado es el que, precisamente, no prestan las políticas ultras del fascismo y la trampa para quienes todo es un negocio. Cargan de nuevo brutalmente contra el gobierno de Sánchez, contra el ministro Óscar Puente, que sufre ataques coordinados en redes como demuestra el experto Marcelino Madrigal, y con éxito constatable. Todo ello viene a demostrar el espíritu depredador, carroñero, de esta gente. Y la abismal diferencia de tratamiento mediático cuando se contamina tan visiblemente de intenciones políticas.

Porque ni mucho menos reaccionan siquiera igual a las catástrofes unos y otros. No hay más que recordar el bochornoso asunto de Mazón, su comida en El Ventorro y todas sus mentiras, apoyado por Feijóo, y cómo se cebaron con mentiras y hasta apodos manipuladores contra Sánchez. En esta ocasión, el presidente del Gobierno y el de Andalucía, Moreno Bonilla, han demostrado que en una tragedia así lo primero son las víctimas y han aparcado las diferencias para priorizar soluciones. Ya veremos lo que dura. De momento, la dirección del PP ha difundido entre periodistas que ellos están teniendo una respuesta ejemplar a esta crisis y que “no llaman asesino a un político cuando su gestión genera fallecimientos”. Se califica solo. Y ha arreciado el trabajo en bulos de sus medios afines. El Español titula “Óscar Puente suprimió en julio la Unidad de Emergencias encargada de la ”prevención y seguridad de infraestructuras“, cuando la realidad es que se sustituye por el ”Observatorio para la coordinación y prevención de crisis y la atención a las víctimas de accidentes“. Por lo que sea, el ministro Grande Marlaska advierte sobre la propagación de «bulos» sobre el accidente de tren: «Se monitorizan constantemente todas las redes sociales» en TVE, sembrando la indignación en la bulosfera y sus más aguerridos consumidores. Esto es ya Corea del Norte, dicen. La verdad es que el ministro llega ya muy tarde a parar esta plaga.


Y otra vez andamos con el corazón encogido al ver la historia de las vidas truncadas tan sinsentido. Las que se quedan con un dolor que cambia su destino. La niña de 6 años de Punta Umbría, única superviviente de su familia, sus padres y un hermano mayor. Y tantos otros. El hombretón que ha perdido a su madre y tiene un hermano en el hospital a quien, en su serenidad, es imposible escuchar sin que se arrasen los ojos de lágrimas. María Clauss, ganadora de premios de fotografía solidaria, y su marido el periodista Óscar Toro. El querido amigo cuya hija no se subió a ese tren, sino al siguiente, que paró en plena noche a 4 kms. de la catástrofe para estar seis horas aguardando ayuda para salir de allí. En la piel de mi amigo sé que una tragedia así lo hubiera roto para siempre. Y nadie está libre. Y otra vez apartando la peste de esa derecha sin alma que se echa todo a la espalda para lograr su objetivo de tumbar al Gobierno y sustituirlo en la Moncloa. Es tan ilógico viendo lo que hacen, sabiendo lo que quieren, y lo que siempre han querido y siempre han hecho, que no se comprende cómo pueden conseguirlo incluso. Lo pregonan sus medios y las encuestas alentadoras de sus medios.

No son como los ciudadanos de Adamuz, de Córdoba entera, si se mira, y de tantos otros lugares. Venden odio y se lo compran. Y tampoco se sabe en qué tramo roto de sus almas está el origen de tanto rencor aunque vemos sus consecuencias y la vía por donde llega la intoxicación. Cerrar ese grifo es ya el único medio de reparar ese futuro por escribir.

Para ello es preciso, primero, entenderlo. No somos un pueblo tocado por la varita divina en una parte y la del diablo por otra. No hemos sido secularmente una sociedad de ricos terratenientes, sino con acusados desequilibrios sociales. Aquellos que reflejó magistralmente Delibes en 'Los Santos Inocentes'. El pueblo llano se acostumbró a sacarse las castañas del fuego cada uno y entre todos, creo que de ahí nace la solidaridad que se ha prendido en nuestros genes. Las políticas sociales de los gobiernos progresistas fueron acortando distancias; es absolutamente cretino optar por quien las barre de nuevo desde los fascismos.

Un accidente terrible, un dolor inmenso que no se nos quita del alma, en un mundo que cumple un año del mando delirante de Donald Trump y que con él y otros muchos se carga de amenazas que aún se puede desactivar. Parece que en Portugal lo han entendido con la elección de presidente de la República, aunque habrá que confirmarlo en segunda vuelta. Cerrar el grifo de la intoxicación, repito, es ya el único medio de reparar el futuro que viene.
https://www.eldiario.es/opinion/zona-cr ... 22190.html

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SIC