EL PASAPORTE DE LA ESPOSA DEL PRESIDENTE
Con toda seguridad, es mi pensamiento y lo digo públicamente porque creo que no hago mal, sino expresarme con libertad en un país libre (al menos hasta el día de hoy).
El juez Peinado, quien ha sido el autor de la retirada del pasaporte a la señora Begoña, esposa del presidente de España, y que ha sorprendido no solo a gran parte de la población española, la que hoy mismo en una encuesta dice no fiarse de la justicia en un 70%, que ya es porcentaje a considerar, sino incluso a los mismos jueces.
Tal decisión se ha visto e interpretado como decisión no basada en la justicia y la ecuanimidad, y sí en una idea política con la finalidad de atacar a su esposo, el presidente del Gobierno, porque qué razones hay para considerar que puede fugarse la señora Begoña, cuando tiene mayores motivos (por ejemplo) el señor Rodríguez Zapatero, o tantos otros como por ejemplo el “indultado” Zaplana que no dice al juez dónde tiene amagados los seis millones de euros que le faltan por entregar a la Hacienda. ¿A cuántos corruptos, incluso confesos, con millones de euros se le ha retirado el pasaporte?... La retirada a doña Begoña tenía otra finalidad, no nos dejemos engañar… y como ciudadanos de un país que debemos respetar y hacer cada día más libre y respetado en el mundo, debemos de protestar ante ciertas jugarretas con intenciones inconfesables y solapadas...
Y como en España el orgullo personal está muy arraigado en la piel del españolito, y para no sentir la humillación de devolver a la señora Begoña, como corresponde en justicia su pasaporte, el juez Peinado se toma unas vacaciones y deja el cargo momentáneamente a otro.
Como por mi parte veo en España tanta tragicomedia, tanta farsa, tanto paripé, tanto sainete bufo y tanto entremés, no me puedo quitar de la mente una España teatral, donde el telón sube y baja constantemente. Así no se hace patria, así destruimos la poca buena idea que aún se tiene de ella en el mundo, pero si la noción fundamental es destruirla y presentarla como país mediocre, como insignificante, sigamos… sigamos… Al final lo vamos a conseguir.
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