Cataluña. MANIFIESTO FUNDACIONAL DE SOMATEMPS.

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Atila
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Cataluña. MANIFIESTO FUNDACIONAL DE SOMATEMPS.

Mensaje por Atila » 08 Nov 2019 20:16

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Cataluña. MANIFIESTO FUNDACIONAL DE SOMATEMPS.

“Nuestras raíces, nuestro futuro”

26 de abril de 2014

Vigilia de la festividad de Nuestra Señora de Montserrat.

Reunidos en este emblemático lugar, el Real Monasterio de Santa María de Poblet, catalanes de toda condición hemos venido a recordar nuestras raíces para soñar nuestro futuro. Las primeras piedras de este glorioso edificio fueron erigidas por orden del conde de Barcelona Ramón Berenguer IV, en los albores del siglo XII, a la par que nacía la palabra “Cataluña”. Los significados que afloran en este lugar se acumulan sin cesar forjando un magnífico mosaico de nuestra identidad catalana.

Nuestras raíces
En esta comarca tarraconense de la Conca de Barberà, se asentó la orden del Císter como un baluarte cultural y espiritual, en medio de la “Catalunya Nova” que durante siglos había sido musulmana. Se culminaba prácticamente así la reconquista frente al Islam y la liberación de nuestras tierras. Fue un Rey de la Corona de Aragón, Pedro el Ceremonioso, quien en el siglo XIV decidió la creación del Panteón real que había de ser lugar de reposo de los reyes de Aragón. En ellas se rastrea nuestra historia y desde ahí nos contemplan, entre otros, Alfonso V de Aragón, Jaime I el Conquistador o Martín I de Aragón. Fueron enterrados también los Trastámara, castellanos reinantes en Aragón y Condes de Barcelona, tras el compromiso de Caspe. Por eso, Poblet se le conoce hoy como el Escorial catalán.
Uno de los últimos nobles enterrados entre estos sagrados muros fue Carlos Pío de Habsburgo-Toscana y Borbón, en 1953. Descendiente lejano de aquel Archiduque Carlos que en 1704 reclamara el trono de España y al que los barceloneses le permanecieron fieles hasta el 11 de septiembre de 1714, demostrando su valor amor a la Hispanidad. Este lugar también fue testigo de las guerras civiles decimonónicas entre catalanes. Expropiado el monasterio con la desamortización, y expulsados sus moradores legítimos, el sacro lugar cayó en el abandono y olvido. Sólo un puñado de entusiastas, entre los que se encontraba el mismo Gaudí, lograron su restauración en el primer tercio del siglo XX. Lo que parecía estéril y desolado ha recobrado su alma y vitalidad. Y esto es lo que aspiramos, en esta encrucijada histórica, para nuestra querida Cataluña.

Un ejemplo de Hispanidad
Corría el año 1585. El rey Felipe II, que gobernaba uno de los mayores imperios jamás visto, visitó estas tierras con su séquito deseando conocer el famoso monasterio. El correo real que debía avisar de la llegada del soberano informó al Abad de la arribada inminente del Rey, llamando a la puerta del recinto. Y se produjo este conocido diálogo. El hermano portero preguntó desde dentro:
—¿Quién llama?
—Abrid en seguida. Apresuraos, porque el rey llega tras de mí.
—¿Qué rey? —preguntó el portero.
—El de España.
—Aquí no conocemos a ese señor rey.
—¿Estáis loco? —exclamó el correo—. Abrid a su majestad el rey de España don Felipe II.
—Os digo y repito —insistió el monje— que aquí no conocemos al rey de España, y que no podemos en esta ocasión albergarle, por estar esperando a nuestro soberano.
El lacayo fue a contar angustiado al rey lo que pasaba. Felipe II le dijo:
—Si hubierais dicho que ibais en nombre del Conde de Barcelona, os hubiesen abierto.
Volvió el mensajero de nuevo y gritó:
—¡Abrid al Conde de Barcelona!
De golpe se abrieron de par en par las puertas del monasterio, siendo recibido con los máximos honores por toda la comunidad.

Esta anécdota es el reflejo de lo que fueron los pueblos hispanos, donde el Rey lo era de comunidades, principados, condados y reinos concretos. Donde su título era el de Rey de las Españas, pues muchas y diversas eran éstas, sin menoscabo de un profundo sentimiento de unidad espiritual y política que respetaba los fueros, leyes y tradiciones de cada reino.

La catalanidad es Hispanidad
La historia es el rastro que dejan los pueblos para que los que viven el presente sepan reconocer su destino y aventurar su futuro. ¡Qué gloriosa es la historia de Cataluña y cuan tergiversada ha estado! ¿Quién puede dudar de la participación catalana en las Navas de Tolosa, en la toma de Granada, o en Lepanto? ¿Quién puede dudar que los primeros mojes que arribaron al Nuevo Mundo, en el segundo viaje colombino, provenían de Montserrat? Acaso podemos olvidar al Padre Bernardo Boyl, el primer vicario apostólico de las Indias Occidentales y abad comanditario del monasterio de San Miguel de Cuixá, donde murió. Es imborrable el recuerdo castrense del Batallón de Voluntarios Catalanes que durante tres siglos defendió la Monarquía hispánica desde Sicilia hasta California. O cómo ocultar las lágrimas que se vertieron por la pérdida del Rosellón debido a la locura de Pau Claris, o el bando que Rafael de Casanova publicaba antes de la rendición de Barcelona, verdadero canto a la Hispanidad, o “El cant dels Ocells” dedicado a “Carles III lo rei de les Espanyes”. Por nuestras venas corre la sangre no sólo de los almogávares medievales, sino también la de hombres como Joan Orpí i del Pou que, en el siglo XVII, fundaron la “Nueva Cataluña” en la actual Venezuela. Y qué decir de los voluntarios catalanes que se levantaron en armas contra la Convención francesa e intentaron reconquistar el Rosellón al grito de “Visca España” en la Guerra Gran. Imborrables son las gestas en el Bruch, de Gerona y Tarragona en su resistencia patriótica a las fuerzas napoleónicas. Con profundo amor patrio, aunque por diferentes cosmovisiones, lucharon republicanos y carlistas en el siglo XIX. Igualmente, los voluntarios catalanes renovaron las glorias almogávares a las órdenes de Prim o en Cuba se escribieron las páginas más gloriosas de los voluntarios catalanes. ¿Quién puede negar que la Catalanidad es Hispanidad?

La ruptura de la catalanidad
Sólo la influencia extranjerizante, la venida de Europa, no de Castilla como pretenden algunos, fue capaz de desgastar la catalanidad de nuestra tierra, para convertir su patriotismo hispano en nacionalismo vacuo. Las ideas afrancesadas que portaban los soldados de Napoleón en sus mochilas, como reconoce Rovira y Virgili, fueron una de las causas del surgimiento del nacionalismo catalán. A ello se sumó el Romanticismo, tanto escocés en literatura como el alemán en cuestiones artísticas. Por fin el pseudomisticismo francés, representado por Lamennais y Bonald entraron en tierras catalanas. Las elites económicas y espirituales de Cataluña –principalmente castellanohablantes- se embebieron de este brebaje de ideas y fantasías que acabó afectando a la identidad de nuestro pueblo. Surgió el historicismo romántico de los Bofarull, que idearon un nacimiento de Cataluña o una Edad Media que nunca fue tal como la soñaban. Se fantaseó con el “renacimiento” de una lengua que nunca se había perdido. A cambio el hablar popular fue restringido y sometido a normas inventadas por Pompeyo Fabra. El romanticismo y las revoluciones nacionalistas en la Europa decimonónica hicieron derivar un catalanismo cultural en movimiento político, justo en el momento en el que España pasaba una de sus peores crisis tras la pérdida de Cuba y Filipinas. El catalanismo político que soñaba liderar, en boca de Cambó, una “Espanya Gran”, acabó transformándose en un nacionalismo que odiaba todo lo hispano y, por tanto, sin sospecharlo, la propia catalanidad.

Nuestro futuro
El nacionalismo toma el nombre de “Cataluña” en vano. Se arroga la identidad de un pueblo del cual es incapaz de asumir su propia historia y, lo que es peor, su alma. Por eso el nacionalismo secesionista, invocando un falso derecho a la autodeterminación, pretende desarraigarnos de nuestra filiación y hermandad con los otros pueblos hispanos. La secesión de Cataluña no representaría el “renacimiento de una nación”, sino la muerte de una identidad colectiva cristalizada durante siglos. Es por ello que los políticos nacionalistas rehúsan el debate histórico y se encolerizan ante quien les contradice. Ellos, los únicos y verdaderos “botiflers” (o extranjerizantes), dicen amar Cataluña, pero en el fondo odian la Catalanidad y con ella al resto de la Hispanidad. Nada se puede construir con odio y mucho menos con odio a lo propio. Cierto es que la historia de Cataluña ha sido agitada y que muchas veces, a lo largo de la historia, las guerras civiles internas afloraron. Pero también es verdad que la pertenencia a una realidad más grande, la Monarquía hispánica, nos sacó de nuestro ensimismamiento. El estar hermanados con otros pueblos hispanos nos hizo grandes, agudizó nuestro genio e ingenio. Hasta tal punto fue así que durante dos siglos Cataluña ha liderado España tanto en lo económico, como en las gestas armadas o en la política y la cultura. Hoy, en nombre de la “Nación catalana” se nos está arrebatando nuestro destino, arrastrándonos a un precipicio suicida. ¡Catalanes miremos el camino que ha trazado nuestra historia y descubriremos el falso sendero por el que nos conducen nuestros pastores ciegos!

Aún estamos a tiempo
Sí, aún estamos a tiempo. Muchas de las semillas que sembraron nuestros mayores están aún por germinar. Frente a un secesionismo sin alma ni razones, excepto el autoodio proyectado al resto de España, muchos catalanes queremos seguir siendo fieles a nuestras raíces. Como el Monasterio de Poblet supo resurgir de sus ruinas, así deseamos que esta tierra de nuestros padres vuelva a tener la vida que la hizo grande. Poblet renació porque nuevamente se repobló de hombres, esos mojes, que se consagraron a un proyecto al que entregaron sus vidas. SOMATEMPS nace con una vocación similar: consagrarnos a recuperar nuestra historia, pero no para quedarnos encerrados en ella sino para que nos ilumine en nuestro caminar en cuanto pueblo. La cizaña de la historiografía nacionalista ha asfixiado a muchas almas de buenos catalanes que deseosos de amar su tierra han acabado despreciando a sus hermanos. SOMATEMPS nace con el ánimo de ayudar a redescubrir Cataluña tanto a los catalanes como al resto de españoles. Deseamos detener el flujo de odio vertido por aquellos que son separatistas o bien separadores. SOMATEMPS nace sin complejos y está dispuesta a consagrar sus esfuerzos y energías para preparar en un futuro no muy lejano la única y verdadera “Renaixença” del alma catalana que otra falsa “renaixença” nos arrebató hace un siglo. Nuestros esfuerzos no serán para que nosotros veamos el fruto, pero sí para que nuestros hijos y nietos sigan sintiendo lo que verdaderamente ha sido y ha de ser Cataluña.

https://somatemps.me/poblet-manifiesto- ... ro-futuro/

En el enlace está el mismo texto (tras este) en catalán, no lo copio.
... Despierta! ...
... "La Verdad te hará Libre" ...

http://www.bodegalesuseres.es/

Mar.bo
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Re: Cataluña. MANIFIESTO FUNDACIONAL DE SOMATEMPS.

Mensaje por Mar.bo » 10 Nov 2019 05:07

Corría el año 1585. El rey Felipe II, que gobernaba uno de los mayores imperios jamás visto, visitó estas tierras con su séquito deseando conocer el famoso monasterio. El correo real que debía avisar de la llegada del soberano informó al Abad de la arribada inminente del Rey, llamando a la puerta del recinto. Y se produjo este conocido diálogo. El hermano portero preguntó desde dentro:
—¿Quién llama?
—Abrid en seguida. Apresuraos, porque el rey llega tras de mí.
—¿Qué rey? —preguntó el portero.
—El de España.
—Aquí no conocemos a ese señor rey.
—¿Estáis loco? —exclamó el correo—. Abrid a su majestad el rey de España don Felipe II.
—Os digo y repito —insistió el monje— que aquí no conocemos al rey de España, y que no podemos en esta ocasión albergarle, por estar esperando a nuestro soberano.
El lacayo fue a contar angustiado al rey lo que pasaba. Felipe II le dijo:
—Si hubierais dicho que ibais en nombre del Conde de Barcelona, os hubiesen abierto.
Volvió el mensajero de nuevo y gritó:
—¡Abrid al Conde de Barcelona!
De golpe se abrieron de par en par las puertas del monasterio, siendo recibido con los máximos honores por toda la comunidad.

Esta anécdota es el reflejo de lo que fueron los pueblos hispanos, donde el Rey lo era de comunidades, principados, condados y reinos concretos. Donde su título era el de Rey de las Españas, pues muchas y diversas eran éstas, sin menoscabo de un profundo sentimiento de unidad espiritual y política que respetaba los fueros, leyes y tradiciones de cada reino
Desconocía el episodio, de haberlo sabido se lo hubiera citado a monsieur Gálvez, cuando aquel asunto del "Rey de España" inexistente. Esta claro que el monje sabia bien de que iba el asunto y Felipe también.
Vivimos tiempo de chacales

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